viernes, 23 de diciembre de 2011

Mañanitas Algatocín 2011





Las campanas de la iglesia daban las 5:30 de la madrugada del sábado 17 de diciembre, cuando me encontraba durmiendo plácidamente en mi cama. Mientras soñaba, empecé a oír a lo lejos el famoso villancico: “en mi vida he visto yo, lo que he visto esta mañana, a Francisco acostao a las 5 de la mañana, ande , ande, ande…” Pensando que era un sueño, esta canción se oía cada vez más y más fuerte, cada vez más cerca… así pasaron varios segundos y poco a poco me fui dando cuenta de lo que pasaba. Con los ojos entreabiertos, corrí las cortinas de la ventana de mi dormitorio, subí la persiana y vi una trentena de jóvenes del pueblo mirando hacia mi ventana a la vez que cantaban. ¡Sí señor! habían llegado las MAÑANITAS.


Otro año más había llegado el momento de madrugar, abrigarse hasta las orejas, coger la botella de anís y salir a la calle a cantar villancicos con nuestros amigos.


Aunque lo que acabo de contar pasó en la madrugada del sábado, las mañanitas empezaron en la madrugada del miércoles 14 de diciembre. Para los que no conozcan esta tradición, aquí va una pequeña explicación. Las mañanitas o misas de aguinaldo se celebran en la semana anterior a noche buena.  Se celebran durante cinco días, de miércoles a domingo, coincidiendo éste con el último domingo de adviento. En esta tradición, los vecinos de Algatocín nos despertamos sobre las 6 de la madrugada para cantar villancicos por las calles del pueblo. Sobre las 6:30 se celebra una misa y a continuación nos reunimos en el salón de la juventud para tomar chocolate caliente, anís, mantecados y otros dulces típicos preparados por los mayordomos del pueblo.


Como todos los años, hemos disfrutado y hemos participado en esta tradición tan genuina y tan apreciada por los vecinos del pueblo. Durante estos cinco días, los más jóvenes hemos recordado esas letrillas de villancicos tan antiguos, hemos puesto a punto las zambombas y las panderetas,  y nos hemos echado a la calle a cantar y a despertar a otros vecinos que no pueden participar de esta fiesta por trabajo o por su edad, pero seguro que les ha agradado despertarse oyendo villancicos y recordando los tiempos en los que ellos también salían a cantar, sabiendo que seguimos manteniendo y respetando esta fiesta tan nuestra que esperamos que nunca se pierda.
 
Fran Martín.

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